miércoles, 1 de agosto de 2012

"El Fuego", el juego llega a su fin



Colorado, 2003: Alexandra Solarin recibe una inesperada invitación a la fiesta de cumpleaños de su madre, Catherine Velis, quien nunca antes había celebrado este día. Años atrás, la propia Cat, junto a su marido, había repartido por diferentes países del mundo las fabulosas piezas del ajedrez de Montglane para que nadie nunca pudiera reunirlas y hacerse con el secreto poder que contienen. Cuando Alexandra llega a la casa familiar en las Rocosas, la vivienda está vacía. Su madre no aparece pero sí una serie de invitados igualmente inesperados. Algo sumamente importante está ocurriendo y Alexandra acepta el reto de seguir las misteriosas pistas que ha preparado su madre.

La búsqueda la llevará desde Colorado hasta las lejanas tierras de Rusia y el mismo corazón de Washington, ciudad donde reside, y se encontrará en medio de un juego ancestral cuya existencia ni sospechaba. Los invitados a la fiesta serán sus compañeros de viaje: sin embargo, no todos jugarán de su lado. Porque, si bien todos persiguen las piezas del ajedrez, no todos lo hacen con las mismas intenciones.


“Las segundas partes nunca fueron buenas”, esa es la primera reacción que tenemos todos cuando nos enteramos de que se estrenará o publicará la segunda parte de una película o de un libro. Tenemos muchos ejemplos de grandes películas y libros que en sus segundas partes perdieron todo el encanto y la magia que les caracterizó. En este caso, Katherine Neville, se ha atrevido a escribir una continuación de “El Ocho” y con razón.

Cuando terminas “El Ocho” te quedas satisfecho, pero te quedas con una pequeña espinita, como si quedara algo más por saber o hacer. Creo que todo se resuelve más o menos en este libro. Debo reconocer, que la continuación no supera al anterior libro, pero al menos resulta entretenido con un final que podría dejar a muchos impactados.

El comienzo es fuerte. Si tengo que recalcar una cualidad de Katherine Neville es que sabe entretejer muy bien las historias de todos los personajes para que coincidan entre sí, incluyéndose en la trama y saliendo de forma natural a la palestra. En este libro aparecen personajes nuevo, pero también antiguos personajes que aunque no son tan importantes, pero tienen su pequeño papel.

Como os decía, el libro comienza fuerte. La “muerte”de uno de los personajes principales, me dejó impresionada. Jamás pensé que un inicio me impactaría tanto. Una manera directa de abrir. Si en “El Ocho” se nos contaba la historia del ajedrez de Montglane desde que este fue desenterrado, en “El Fuego”, entendemos de dónde proviene el ajedrez y descubrimos cómo resolver la fórmula para conseguir el máximo poder guardado en él.

Emocionante e impactante a un mismo tiempo. En este libro se mantienen los saltos en el tiempo, pero la autora ha recurrido menos a ellos para contar la historia, y ha decidido seguirla mediante relatos de los personajes. Un pequeño fallo que le veo, pero que en absoluto eclipsa la opinión que tengo de él. Os hablaré de los personajes más importantes, que son unos cuantos, pero intentaré que sea lo más ameno posible.

Alexandra Solarin más conocida como Xie, es sin duda la protagonista de la historia. Hija de Catherine Veliz y Alexander Solarin, jugó al ajedrez hasta que cuando tenía doce años mataron a su padre en Zargorsk durante un torneo de ajedrez. Desde ese momento fue alejada del juego viviendo una vida completamente distinta y por ende distanciándose de su madre: aquella que la apartó del juego.

Cuando Alexandra recibe la invitación de su madre se sorprende, pero su mayor sorpresa serán los invitados a la fiesta, en especial uno de ellos. No es fácil infrentarte a tu mayor enemigo de la infancia, aquél al que has culpado por la muerte de un ser querido, a pesar de que esa persona tenía la misma edad que tú. Vartan Azov fue el mayor enemigo de Alexandra, pero cuando él aparece en la fiesta, y le explica las razones que tiene para quedarse y querer ayudarla, la joven no puede seguir manteniendo un rencor que jamás debió exitir.

Desde ese momento, la protagonista entra dentro de un juego peligroso que ella no entiende, pero que aprenderá a jugar. “El ajedrez de Montglane” ha vuelto a renacer. Llegará un punto en el libro en el que Alexandra no sabrá en quién puede y en quién no puede confiar. Los amigos y enemigos se entrecruzan entre sí llevando caretas que ella es incapaz de destapar. Sin embargo, como ya le pasó a su madre, siempre puede contar con su mejor amiga: Nokomis Key. El personaje de Alexandra me ha gustado mucho porque a pesar de ser ignorante del juego que se sucede a cada paso que da, es capaz de sobrellevar todo, y mantener la misma fuerza desde el primer capítulo. Algo que para mí es muy importante.

Nokomis Key es la mejor amiga de Alexandra. Sin duda, es una personaje gracioso, práctico, pero también leal. Desde el primer momento, se ve que la relación entre nuestra protagonista y ella es muy estrecha, casi podrían considerarse hermanas. Lo que Alexandra desconoce es que Nokomis sabe dónde está su madre, dónde se esconde y porqué.

Es misión de Key, abrir los ojos de Xie y llevarla sana y salva hasta donde se encuentra su madre y también su padre. Estoy segura de que la historia hubiera sido muy diferente si Key no hubiera estado entre los protagonistas de este libro. Gran aviadora, es capaz de planificar un viaje, desde cualquier lugar del mundo e incluso de correr grandes riesgos con tal de llegar a su destino.

Vartan Azov es un Maestro de Ajedrez. Todos sabemos que es el mayor honor que alguien puede conseguir un jugador de ajedrez. Él no ha tenido una vida fácil para estar donde está. Desde el primer momento, desconfías de él porque al igual que Alexandra, los lectores pensábamos que tenía algo que ver con la muerte del padre de Xie. Sin embargo, poco a poco nos damos cuenta que Vartan no es para nada malvado.

Al contrario, conoce exactamente cuál es su misión, qué es lo que tiene que hacer y como conseguirlo. ¿Recordáis los dos bandos? ¿Blancas contra negras? Pues él es el próximo Rey Blanco y al contrario de lo que muchos pudiéramos pensar, no tiene intención de matar a Alexandra, que será la futura Reina Negra, sino todo lo contrario.

Desde el principio, nos damos cuenta de que el chico está enamorado de Xie, y que se esforzará en protegerla aunque su vida dependa de ella. Es la pareja romántica del libro. Si en el primero disfrutamos de la relación de Cat con Solarin, en esta podremos disfrutar del fuego que se prende entre Vartan y Xie. Sage Livingstone es por definición la mala malísima de este libro. “Intentó” ser amiga de Xie, pero fue una simple imposición de su madre, que al final no se vio cumplida. Creció en el círculo de las piezas blancas, considera que será la próxima Reina Blanca y por derecho le corresponden todos los poderes secretos que contienen el ajedrez. Nada más lejos de la verdad.

Es simple y llanamente, una niña mimada que siempre ha tenido todo lo que ha pedido, pero os recomiendo leer la última escena de ella porque es muy graciosa. Jamás un personaje había soltado una perorata tan incongruente y a la vez graciosa en todos los libros que llevo leídos. ¡No me podía creer que realmente lo estuviera diciendo en serio!

Catherine Veliz
es la Reina indiscutible. No lo digo únicamente porque ella sea la Reina Negra sino porque es una verdadera maestra. A pesar de los años, Cat no ha perdido su sentido analítico, y sabe que cuando se trata del ajedrez... El peligro se esconde a la vuelta de la esquina. Ella ha cumplido su misión, pero el verdadero propósito del ajedrez no puede ser resuelto por ella.

Alexander Solarin. ¿Quién dijo que no se puede volver de entre los muertos? Todos creíamos que así era, pero lo cierto es que estuvo en coma, después de que le dispararan en Zargorsk. De hecho, no recordaba a su familia, ni el ajedrez, nada. Poco a poco y con la ayuda de su madre desaparecida consigue recorrer el largo camino para reencontrar con la familia que perdió hace más de diez años.

Sin duda, su aparición fue la que más me conmovió porque es un personaje al que le tengo cariño y porque me costaba demasiado pensar que él había muerto dejando atrás todo lo que amaba. El reencuentro entre Xie y su padre es sencillamente perfecto, pero su reencuentro con Cat eclipsa cualquier otro.

Rodo es el jefe de Alexandra. Me ha sorprendido encontrar en esta historia a un vasco. Es una pena que solo se nombre al País Vasco y no al conjunto de España, pero me ha gustado que al menos haya habido esa presencia de nuestro país. Rodo es un vasco de pura cepa, debo suponer que la autora tiene amigos o quizá a investigado mucho sobre ellos porque clava a la perfección el cómo son.

En un principio no sabes si confiar en él o no porque es demasiado contradictorio. Sin embargo, al final todos entendemos cómo es Rodo y lo que se puede esperar de él. Me ha agradado mucho el personaje y sin duda, es uno de los grandes alicientes de esta nueva entrega.

Por último, hablaré de Charlot. Seguro que todos recordáis al primero hijo de Mirelle, protagonista de “El Ocho”. Es el único personaje histórico que nombraré en esta crítica porque el resto de ellos no me parecen relevantes. Muchos creíamos que Charlot sería el indicado para resolver la fórmula del ajedrez de Montglane, pero nuestro deseos se vieron reducidos a cenizas. El amor puede bloquear nuestro buen juicio y el intentar salvar a alguien, el querer mantener a una persona para siempre, nos puede costar nuestra propia vida.

Por desgracia, Charlot aprendió la lección tarde y Mirelle se unió a él con el tiempo. Dos personajes que cometieron errores, que no eran tan perfectos como podíamos pensar, que acabaron destruyendo su vida por la obsersión del juego.

La autora no se deja a ningún personaje. Solo he nombrado a los más principales, pero Sahin, Lily Rad, Nim, Charles Maurice Tayllegard y muchos otros personajes están tan presentes como el primer libro.

Para todos aquellos que aún no lo sepáis. La inmortalidad está a la vuelta de la esquina, más cerca de lo que pensáis y solo la pareja alquímica perfecta será capaz de descubrirla y actuar en consecuencia. ¿Y quién es esa pareja? Solo puedo deciros que el Rey Blanco y la Reina Negra son la pareja perfecta dentro de este matrimonio abocado a descubrir el mayor secreto jamás escondido.

“El Fuego” no supera a “El Ocho”, pero merece la pena leerlo. Para aquellos que quieran saber el final de la historia, les recomiendo que hagan el esfuerzo y lo lean porque Katherine Neville vuelve a sorprendernos con su inventiva, ingenio, pero también con su carácter investigador. Para todos aquellos que quieran leer la crítica de “El Ocho”, pueden hacerlo aquí.

¿Quién eres tú? ¿Blancas o negras? Pero... ¿Qué pasa cuando las líneas se difuminan y ambos bandos solo quieren acabar la guerra? Ten a tu enemigo cerca porque con el tiempo puede convertirse en tu mejor aliado.

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