domingo, 23 de septiembre de 2012

"Bailando con el diablo"



Tras 900 años de exilio en las áridas tierras de Alaska, Zarek, el cazador oscuro, regresa a la civilización por un tiempo. Durante ese período logra cabrear tanto a Artemisa y Dioniso que éstos acaban exigiendo su muerte. Pero el líder de los cazadores oscuros, Acheron, insiste en que tenga un juicio justo. 

Artemisa accede de mala gana a que Astrid, diosa de la justicia, sea quien decida si Zarek tiene alguna cualidad a su favor que le redima. Para que nada influya en su decisión, Astrid es privada temporalmente del sentido de la vista. 


Criado como esclavo y habiendo sufrido constantes abusos toda su vida, Zarek jamás conoció la bondad humana. A estás alturas poco le importa lo que piensen de él, por lo que disfruta molestando a todo el que se le pone por delante... lo que significa que la amable y dulce Astrid le tiene completamente desconcertado. Pero Astrid no pierde la calma por mucho que Zarek refunfuñe y enseñe los dientes. Y será finalmente a ella a la que Zarek abriá una puerta que creía cerrada hace mucho tiempo.


“Bailando con el diablo” es el cuarto libro de la saga “Cazadores Oscuros” de Sherrilyn Kenyon. Esta mujer consigue o deslumbrar o dejar indiferente pero sin duda siempre te deja una impresión con la que quedarte en cada libro. Debo reconocer que los dos primeros no me parecieron malos pero la saga de los Cazadores mejoró notablemente con la llegada de Talon y se ha establecido como una de las mejores con Zareck.

El libro ya me llamaba la atención teniendo en cuenta cómo había terminado el de Talon y la actitud que dejaba entrever el carácter de Zareck. Y debo decir que el libro ha conseguido engancharme desde el minuto uno. No solo por el protagonista sino por ambos protagonistas. Sin duda, creo que son una de las parejas que más me ha gustado hasta el momento.

Verlos a los dos, ver cómo hacían frente a cada uno de los problemas, cómo se trataban y en el fondo intentaban conocerse. La pareja es en sí el pilar del libro, pero lo bueno que tiene “Bailando con el diablo” es que no solo importa la pareja sino que existen muchos otros aspectos que quieres conocer: el pasado de Zareck, la decisión de ella, los chanchullos que se traen los dioses entre manos, el peligro que acecha a Zareck.

Son varios aspectos que consiguen atraerte cada vez que pasa una pagina. Astrid y Zareck son una de esas parejas que por raro que parezca están mejor juntos que separados. Ella le da la cordura suficiente y él la ternura que quizá ella no había sentido hasta aquel momento. Tengo que reconocer que con determinadas escenas del libro conseguí emocionarme hasta límites insospechados. Creo que pocas veces un libro consigue eso. Siguiendo un poco con los personajes os comentaré los más importantes.

Zareck es una persona que ha vivido crueldades inimaginables forjándole un carácter que nadie puede llegar a comprender. En realidad Zareck no es malo por naturaleza como la gente suele creer sino que su pasado le ha hecho así. Tengo que reconocer que a pesar de ser uno de los personajes más brutos que puedo haber leído hasta el momento de Sherrilyn Kenyon tiene un trasfondo que nadie podía imaginar.

En ocasiones hay que conocer a una persona, hay que saber sus vivencias, sus recuerdos para poder comprender cómo ha acabado siendo así. El problema de Zareck es que nadie se ha molestado en darle una muestra de afecto sincera. Por suerte, cuando Astrid llega a su vida, o más bien él llega hasta ella, las cosas se van desarrollando medianamente normal. Creo que él necesitaba alguien que por fin pudiera darle eso que llevaba años ansiando. Es duro cuando tu familia no te quiere, cuando tu vida ha sido una miseria e incluso cuando tus propios compañeros te hacen el vacío.

La vida de Zareck me pareció de las más crueles que he leído en mucho tiempo. De hecho, hubo una escena con Aquerón y el resto de cazadores oscuros en la que odié a todos ellos, pero sobre todo al atlante, aunque después se ganó mis disculpas con creces. Al final, el personaje de Zareck ha encontrado lo que siempre ha estado buscando y la felicidad no se le va a escapar tan fácilmente.

Astrid me ha sorprendido muy gratamente. Aunque ella tiene una misión para la que ha sido elegida me sorprendió que fuera capaz de adentrarse tanto en la vida de Zareck para conocerle mucho más. Eso dice mucho de ella, sobre todo teniendo en cuenta que podría haber acabado con ello desde el primero momento, y sin embargo no lo hizo. La incapacidad que tiene para ver al protagonista la hace mucho más receptiva a las emociones que él expresa con sus movimientos y sus palabras.

A pesar de los muchos desplantes que se pueden sufrir, Astrid es la clase de mujer que se da cuenta de la bondad que hay dentro de él, aunque muchos no quieran verlo. Simpática, frágil pero con carácter. Es capaz de plantarle cara a Zareck, no dejarle solo pero también entender cuándo es procedente callar y dejar que él sea la voz cantante.

Me ha gustado su participación en toda la trama pero sobre todo el desenlace que al final ha conseguido crear para él. Desde el principio se nota que Astrid enlaza muy bien con Zareck y quizá eso es lo que hace mucho más bonita la pareja. Que ella es capaz de abrirse a él y también dejar que él poco a poco y a su ritmo sea capaz de abrirse a ella. Las escenas entre ellos, sobre todo las soñadas, son las mejores del libro con diferencia. Astrid aprende una lección muy valiosa del Cazador. ¡No le gusta el frío! Shasa es un personaje que si bien no es del todo relevante sí que pone el toque de humor en el libro. Me he reído un montón con el compañero de Astrid y sobre todo la “relación” entre él y Zareck. Es muy interesante escuchar los pensamientos de Shasa y partirse de la risa al imaginarse la escena. Si algo sabe hacer muy bien Sherrilyn Kenyon es ser capaz de hacernos reír con mucha facilidad.

Simi es uno de los personajes que más me han gustado en este libro. Creo que jamás he visto a un bebé demonio que me hiciera tanta gracia. La forma que tiene de comportarse con Aquerón, la manera que tiene de referirse a Artemisa, el hambre voraz y sobre todo su conversación con Astrid e indirectamente con Zareck. Creo que si tuviera que elegir un personaje secundario que me haya llamado muchísimo la atención sería ella.

Por último, nombraré a Aquerón porque creo que sigue siendo uno de los personajes más cruciales que aparecen en todos los libros. No era broma cuando dije que odié a Aquerón por su comportamiento e incluso por alguna cosita más pero después comprendí que él no lo hace por gusto sino que casi se ve obligado a tomar determinadas decisiones aunque él no las quiera. Es uno de esos personajes que sabes que siempre tendrá una razón oculta para algo malo que haya hecho. Si algo he podido ver en todo este tiempo es que Ash siempre busca el bien para los suyos incluso por encima de sus propios deseos y eso ya es algo grandioso.



“Bailando con el diablo” ha sido un libro que me ha gustado de principio a fin. No podía dejar de leer, me tenía enganchada por la historia, la pareja, los personajes secundarios. Sherrilyn consigue crear un mundo que te deja impresionada y te transporta a una realidad, una historia que casi consigues vivir en tus propias carnes llegando a sentir la tristeza pero también la alegría de cada personaje. Un libro que recomiendo al cien por cien.

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