domingo, 10 de febrero de 2013

¡Django... La D es muda, paleto!




El jueves pasado os hablé de cine, posiblemente estéis pensando que soy muy repetitiva, pero es que ayer aproveché para ir a ver “Django: Desencadenado” y como siempre os traigo la crítica de la película. No sabéis lo corta que se me hizo, a pesar de que algunos podrían echarse las manos a la cabeza, al decirles que dura casi tres horas.

“Django: Desencadenado” está dirigida por Quentin Tarantino y cuenta  con la presencia de Jamie Foxx, Leonardo DiCaprio, Christoph Waltz, Kerry Washington y Samuel L. Jackson, entre otros muchos actores. La película está ambientada en el Sur de Estados Unidos, dos años antes de que estalle la Guerra Civil, donde Django es un esclavo con un terrible pasado. Encontrado por el Dr. King Schultz, Django recuperará su libertad a manos de Schultz y juntos emprenderán un camino peligroso que les llevará hasta Calvin Candie.




Calvin Candie tiene a la persona que más desea encontrar Django, pero no será fácil recuperarla y tampoco abrirse camino como un negrero negro. El viaje será largo hasta llegar a Candyland donde cada uno tendrá que interpretar muy bien su papel. ¿Conseguirá Django encontrar a su esposa? 



Quentin Tarantino ha vuelto a lucirse con esta película, donde nos muestra la crudeza de la época, pero sin dejar de lado el humor, la situaciones chocantes y  todo ello salpicado con un poquito de sangre que es como a él le gustan estas cosas. Debo reconocer que tiene un guión muy bien elaborado, donde nada se deja al azar, marcando las “escenas” más cruentas y dejándolas bajo el ojo experto de este director.

Aunque no solo se trata del guión, la dirección, sino también de la música. Uno de los puntos más importantes que veo en esta película, ese contraste de música, lejano oeste, música más actual, pero sin desentonar en absoluto con la época que se cuenta y narra. Música rápida para escenas de muerte y baladas lentas para miradas perdidas entre amantes, eso sin contar con las escenas de tensión, contando con una música más inquietante aún.

Y sin embargo, el picante de toda la película, recae como siempre en los actores. “Django: Desencadenado” cuenta con un reparto envidiable. No es solo la presencia de Samuel L. Jackson, ni tampoco de Leonardo DiCaprio, sino también de Jamie Foxx y también de  Christoph Waltz. ¿Qué se puede esperar de actores como estos? Lo mejor, sin dudalo. Estoy mucho más que encantada con sus interpretaciones, realistas, sencillas, cómicas y dramáticas en determinados momentos.

Jamie Foxx sorprende en su papel de Django, mostrándonos un esclavo, que al recuperar su libertad y bajo la tutela de Schultz, comienza a sentirse como uno más a pesar de las diferencias y la discriminación que le rodea. Y aún más importante, vemos sus ansias de venganza y la entereza que alguien tiene que mostrar para conseguir el fin último que persigue. La posición de Jamie queda reforzada teniendo a su lado Christoph Waltz y su carísmatico personaje.



Por otra parte, Leonardo DiCaprio, borda su papel como Calvin Candy, dejándonos ver unas expresiones en su rostro que consiguen inspirar todas las sensaciones de la película. En él podemos ver cómo un hombre puede mantener una pose tranquila, pasando por la ira más absoluta y después cambiar repentinamente a un estado de felicidad. Y aunque la presencia de Samuel L. Jackson ha sido más corta de lo que imaginaba, su papel nos revela bastante, no solo de la época sino también de la tendencia y el papel que todos los “negros” ocupaban en aquella época.

Si tuviera que quedarme con dos emociones de esta película serían: humor y sangre. Dos conceptos que definen muy bien las películas de Tarantino, el cual no ha podido resistirse a hacer un cameo en su película, y que se entrelazan muy bien en “Django: Desencadenado”. A pesar de la crueldad, la sangre e incluso la impotencia de lo que ves, existen determinadas palabras, acciones o situaciones que te hacen soltar una carcajada. No comentaré ninguna escena, pensando sobre todo en aquellos que aún no se hayan decidido a verla, aunque me cuesta creer que alguien no la haya visto después de casi un mes.

Para finalizar, Tarantino vuelve a sorprenderme, dejando una película digna de ver en el cine. Una historia bien contada, unos actores impresionantes, una música estupenda y todo ello envuelto en el humor negro, en mil imágenes que recordar, salpicadas de sangre. Nada de esto habría sido igual si él no estuviera detrás, dirigiendo, marcando con la batuta. Una batuta que él se ha encargado de manejar y aprender a blandir para crear... ¡Verdaderas obras de arte!

3 comentarios :

  1. Se ven muy buenas peliculas este año...pero èsta no creo q entre en las q veria...a mi tanta sangre...ufff me marearia jejejeje

    Un bs

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Marilì!!

      La verdad es que la cartelera se está portando. Tengo ganas de ir a ver Lincoln y espero aún pillarla a tiempo en el cine jajaja. Uiiiii si no te va mucho la sangre, te recomendaría que no, aunque el argumento es muy bueno eh.

      Besos!

      Eliminar
  2. Sinceramente no me agradó mucho. El reparto es de los elementos más representativos de esta película, siendo Leonardo DiCaprio, Kerry Washington mis favoritos. Respecto a la historia la verdad es que es muy poco original, con la clásica figura del cazarrecompensas movido por el dinero, la justicia “sui generis”, y un relato de emparejamiento “buddy movie” y venganza adornada con flashbacks y escenarios que remiten tanto a los paisajes almerienses de Eastwood. Narrativamente se alarga sin medida contando una historia sobre esclavitud y racismo en el sur de los Estados Unidos, empleando violencia gratuita suavizada por la comicidad y el desenfadado con rasgos de humor negro, maniqueísmo, caricatura. Le falta énfasis en el tono paródico e inventiva.

    ResponderEliminar

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...