domingo, 8 de diciembre de 2013

¡El último adiós a Nelson Mandela!



¡Buenas noches! Hoy os voy a hablar sobre la vida de un hombre que nos ha marcado a todos, que con sus acciones definió quién era y que falleció esta semana. Sé que quizá resulte un poco tarde, me hubiera gustado dedicarle esta entrada más pronto, pero el puente no perdona a nadie. Un hombre que se convirtió en un referente para todos, no solo por sus acciones, sino sobre todo por sus palabras. Me gustaría contar toda su vida, pero sería demasiado largo y es que vivió una vida plena.

Nelson Rolihlahla Mandela nació el 18 de julio de 1918 en Mvezo (Sudáfrica) era uno de los trece hijos que tuvo Gadla Henry Mphakantiswa con una de sus esposas llamada Nonqaphi Nosekeni Fanny. El Colegio Universitario de Fort Hare sería su primera parada para intentar obtener el Bachillerato en Artes, pero tras ser expulsado por cooperar en una huelga estudiantil, tuvo que volver a Johannesburgo en 1941 para terminar sus estudios por correspondencia. En el año 1943, se licenció en derecho en la Universidad Witwatersrand y completó su formación académica.



La gran mayoría de las personas solo conoce la vida política de Mandela, apenas sabe nada de su vida privada y yo solo la resumiré brevemente. Este político estuvo casado tres veces, donde tuvo seis hijos, aunque muchos de ellos fallecieron por determinados motivos. Entre sus mujeres se encuentra Evelyn Mase, Winnie Madikizela y Graça Machel. La vida personal de Nelson Mandela ha estado marcada por la tragedia tras la muerte de varios de sus hijos. Sin embargo, una gran parte de su vida la dedicó a la política y por desgracia a su estancia en prisión.

En 1944, Mandela entró a formar parte del Congreso Nacional Africano siendo uno de los líderes de la Liga de la Juventud del Congreso e intentando enfrentarse a la opresión contra los negros. Más tarde, abriría junto con un amigo, uno de los primeros bufetes de abogados para negros africanos donde proporcionaban asesoramiento legal. Sin embargo, Mandela tuvo que cumplir varias condenas durante estos años, pero reapareció en 1955 para intentar fomentar una Carta de la Libertad donde quería reflejar un Estado democrático y sobre todo igualitario.



Tras varios años de lucha contra el Apartheid, Mandela se dio cuenta que era imposible seguir con la lucha sin violencia y fue elegido como secretario honorario del Congreso de Acción Nacional de toda África que intentó el sabotaje para intentar enfrentarse al régimen. A partir de los años sesenta, Mandela recorrió varios países de África donde se forma una idea del conflicto y vuelve para intentar conseguir una alianza parlamentaria que acabe con el Apartheid. Por desgracia, el 5 de agosto de 1962 fue detenido por la policía y acusado de incitar a los trabajadores a la huelga.

Su confinamiento en prisión, bajo terribles condiciones fue un castigo que duró 27 años, a pesar de que el gobierno sudafricano tuvo muchas peticiones para su puesta en libertad. Su primer cautiverio fue en la isla de Robben donde pasaría 17 años de su vida y donde el Servicio Secreto Sudafricano intentó preparar un plan de fuga para él con la intención de matarle bajo este pretexto y que se cuenta en las memorias de Gordon Winter, agente del Servicio de Inteligencia Británico, que acabó con dicha operación.

Más tarde, Mandela sería trasladado desde Robben hasta la prisión de Pollsmoor donde pasaría otros tantos años antes de ser trasladado nuevamente. Durante su estancia en aquella prisión, se le ofreció la posibilidad de quedar en libertad si se comprometía a que su partido abandonaría la violencia. Oferta que Mandela rechazó bajo las siguientes palabras: “¿Qué libertad se me ofrece mientras sigue prohibida la organización de la gente? Solo los hombres libres pueden negociar”.

Desde la prisión de Pollsmoor fue llevado a la prisión de Víctor Vester, donde residiría hasta 1990, fecha en la que quedó libre nuevamente. Fue el presidente Frederik Willem de Klerk quien le ofreció la liberación tras años de encarcelamiento y multitud de voces tanto locales como internacionales que pedían su libertad.

Cuatro años después de su liberación, Mandela se presentó a las elecciones de ese mismo año y ganó siendo el primer presidente negro de Sudáfrica. El presidente Frederik de Klerk se convertiría en su videpresidente y juntos conseguirían una nueva Constitución. Además, creó una Comisión para la verdad y la reconciliación, que presidió Desmond Tutu. También apoyó a la selección de rugby de Sudáfrica a pesar de que se considera un símbolo del Apartheid y que ayudó a la reconciliación de ambas partes.



En 1999, Nelson Mandela abandonaba la presidencia de Sudáfrica, pero no sería hasta 2004 cuando abandonaría la vida pública. Años más tarde, sus problemas de salud derivados de su estancia en prisión y también su avanzada edad le hicieron ingresar en varias ocasiones en el hospital. Si hablamos de condecoraciones, Mandela fue premiado con el “Premio Lenin de la Paz”, “La Orden de Canadá”, “El Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional”, “El Premio Nobel de la Paz”, “La Medalla Presidencial de la Libertad”, “El Premio Nacional de la Paz”, entre muchos otros.

Nelson Mandela fue un ejemplo de superación, luchó contra el Apartheid en su país, asesoró a diferentes presidentes de distintos países y fue un ejemplo de superación en todos los sentidos. Mandela dejó grandes frases, pero solo os voy a dejar tres de ellas y espero que las interioricéis.

“Si yo tuviera el tiempo en mis manos haría lo mismo otra vez. Lo mismo que haría cualquier hombre que se atreva a llamarse a sí mismo un hombre”. 

“El sostén de todos mis sueños es la sabiduría colectiva de toda la humanidad en su conjunto”. 

“Derribar y destruir es muy fácil. Los héroes son aquellos que construyen y que trabajan por la paz”.

Se ha ido un gran hombre que brilló con luz propia. Parece que este es el año de las despedidas, solo decimos adiós a grandes personas, profesionales o políticos que han sido relevantes en nuestras vidas. Adiós, Mandela. Tus lecciones se quedarán en nuestros corazones, tu lucha sirvió para algo y nosotros debemos aprender de tu ejemplo.

4 comentarios :

  1. La verdad es que me dio muchísima pena cuando me enteré. Era un gran hombre y un gran ejemplo para todos. Pero después de la vida que llevó y todos los logros que consiguió, bien merecido se tiene el descanso...

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    1. ¡Completamente de acuerdo contigo Melisa! La verdad es que nadie más que él se merece un descanso y nosotros jamás le olvidaremos.

      Un saludo!

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  2. Para fraseando al propio Nelson Mandela:
    “La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que él considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz. Creo que he hecho ese esfuerzo y que, por lo tanto, descansare en la eternidad”.

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    1. No lo podías haber dicho mejor, amiga mía. Ese hombre dio todo por su país, por su gente y tras su muerte todos se lo agradecen. Un ejemplo a seguir por todos ;)

      Besitos!

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