domingo, 15 de diciembre de 2013

La transición de "El Hobbit: La desolación de Smaug"



Como no podía ser menos, aquí os dejo la crítica sobre “El Hobbit: La desolación de Smaug”, película que tenía ganas de que se estrenara. Ya sabéis que tengo debilidad por este tipo de película, sigo pensando que no hay nada como “El Señor de los Anillos”, pero volver a la Tierra Media siempre tiene su encanto. Y sin más dilación... ¡Aquí tenéis mi punto de vista!

“El Hobbit: La desolación de Smaug” vuelve a tener a Peter Jackson como máximo responsable de la dirección y contando con la presencia de Richard Armitage, Ian McKellen, Martin Freeman y la incorporación tanto de Orlando Bloom como de Evangeline Lilly. El camino de esta nueva “compañía” continúa después de todos los acontecimientos vistos en “El Hobbit: Un viaje inesperado” y que dejaron al espectador con ganas de más.



¡Vuelta a la Tierran Media! Retazos, escenarios y personajes de la gran trilogía de “El Señor de los Anillos”, pero sin llegar a tener todo el encanto de la misma. He desistido de comparar el libro con la película, creo que es algo inútil y que no haría ningún bien a la misma. Esta nueva entrega de “El Hobbit” me ha parecido un poco más lenta, quizá se podría haber empleado más dinamismo y no dejar lo más interesante casi para el final.



La trama de la historia es interesante, pero no cuenta con varios puntos de vista y lo salva la aparición de los elfos del bosque. Sin duda, una gran incorporación, a pesar de que ciertos personajes no deberían aparecer. Y aún así, algunas escenas de las planteadas en la misma son memorables, dignas de mención e incluso bastante fieles a lo que es el libro. Una nueva forma de continuar con el camino que cada vez se hace más peligroso, más arriesgado y difícil de realizar.

La ambientación sigue siendo impresionante, muy cuidada y que nos hace imaginar miles de historias relacionadas con todo lo que vemos. Una verdadera delicia para la vista, unos paisajes increíbles, que nos muestran una tierra que apenas podríamos llegar a imaginar. Nadie puede negar que el ordenador hace mucho en algunos sentidos, pero está tan bien logrado, que apenas reparas en ello hasta que directamente te da por pensarlo.

La banda sonora es otro de los grandes alicientes de esta nueva entrega, dejándonos una música especial, que nos sitúa en cada uno de los escenarios. Momentos, sentimientos y miradas que van acompañadas de acordes que nos hacen sonreír. Una manera de disfrutar del cine en estado puro y que es una de las cosas que más valoro en una buena producción. ¿Qué sería de la vida sin la música? 



Sí, la película cuenta con efectos especiales, sería imposible prescindir de ellos sobre todo teniendo en cuenta cómo debe desarrollarse la misma. Y aún así, no consiguen ser el centro de atención, solo porque los personajes consiguen captar toda la atención del espectador y hacerle olvidar por un segundo que algunos de esos movimientos son imposibles en humanos “reales”. ¡Me encantan las películas fantásticas! ¿Lo he dicho alguna vez? Seguro que no. En cuanto a las interpretaciones...

Todos los actores han hecho un gran trabajo con esta nueva entrega, creando unos personajes mucho más definidos y por los que empiezas sintiendo mucha más simpatía. Sin embargo, he visto que Martin Freeman ha sido relegado a un segundo plano y ha dejado pasos a otros personajes que suscitan interés. No digo que el protagonista haya dejado de serlo, eso sería imposible, pero cede su protagonismo en gran parte de la película a otros. Menciones excepcionales a Ian McKellen, Richard Armitage o Aidan Turner entre otros.



Otra gran incorporación es tanto la de Orlando Bloom como Evangeline Lilly, protagonizando a dos de los elfos del bosque, viendo la interactuación entre ellos y también con el resto de protagonistas. Creo que la presencia de ambos consigue llenar de dinamismo ciertas partes de la película, regresando a lo que fue “El Señor de los Anillos” y con unas interpretaciones excepcionales por parte de ambos. No obstante, tengo que reconocer que prefiero a Legolas sin esa lentillas odiosas que le han puesto y que además le quedan horriblemente mal.

“El Hobbit: La desolación de Smaug” es simplemente la nueva entrega, una que está bien, es entretenida de ver, pero que puede hacerse pesada en algunos puntos. Parece más una película de transición que cualquier otra cosa y contentará más a los “no” fans más que a los que lo son. Para gustos hay colores, todos tenemos nuestras preferencias y habrá gente que disfrute viéndola como otros que no podrán con ella.

A mí me ha gustado, no me ha encantado, pero no todo en esta vida puede ser perfecto. Sigo pensando que está muy lejos del gran “ESDLA”, pero no es la misma historia, ni los mismos protagonistas y las primeras trilogías siempre son las mejores. Ahora solo queda esperar a “El Hobbit: Partida y regreso”.

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