jueves, 29 de mayo de 2014

Viendo la realidad con "Fallen Art"



¿Cuánto tiempo hace que no os dejo un cortometraje? Seguro que ya os habréis olvidado de todo, que ni siquiera recordaréis que hay una sección, pero si miráis en la barra de arriba… ¡Veréis que sigue ahí! Esta noche os traigo un corto distinto, quizá un pelín macabro y que me impactó al verlo. “Fallen Art” es una nueva forma de ver la guerra, la vida y el militarismo…




Tomasz Baginski nació el 10 de enero de 1976 en Bialystok (Polonia) y pronto decidió que quería dedicarse a la ilustración. Su pasión por esta rama de la creatividad le llevó a internarse en el mundo de la animación y de ahí nació su pasión por ser director de diversos vídeos y cortometrajes.

La carrera de este animador ha sido muy prolífica, quizá no demasiado conocida y aún así plagada de premios. Su andadura comenzaba en el año 1998 cuando su primera película “Rain” salía a la luz y le permitía ser por primera vez director creativo. Su carrera comenzaría a despegar llegando a un punto culminante en el año 2002, donde presentaría su primer cortometraje “La Catedral”, que os traeré otro día.



Ese trabajo de animación le facilitó su primer precio en el festival  SIGGRAPH, pero además ese mismo corto sería nominado a los Oscar, aunque finalmente no se llevaría la ansiada estatuilla. Muchos son los trabajos que se pueden nombrar de este director, entre los que se encuentran “Seven Gates of Jerusalem”, “The Witcher” o “Move Your imagination – Euro 2012 UEFA”. El cortometraje “Fallen Art” nació dos años después de primero, ganando nuevamente el premio SIGGRAPH y recibiendo el BAFTA al “Mejor Cortometraje de Animación”.

“Fallen Art” nos cuenta la historia de una base militar, donde sus responsables tienen una desquiciada forma de entender el arte, basándose en la muerte de soldados para después darle movimiento mediante la fotografía. Un método escalofriante que parece no tener fin…


Este cortometraje salió a la luz en el año 2004, teniendo una duración de seis minutos y creando una reacción en todos los espectadores. Como ya se ha comentado más arriba, consiguió llevarse dos premios, pero no optó al Oscar como su anterior trabajo.

Y en cuanto a mi opinión personal… La primera imagen me ha recordado a los soldados nazis, ha sido una asociación de ideas que no he podido evitar y creo que en el fondo no me he equivocado. Ha sido ver al hombrecillo de las gafas y recordarme instantáneamente a uno de esos médicos locos de la Segunda Guerra Mundial.

Sabía que este cortometraje no iba a ser muy popular, en cierto punto es un poco desagradable dado que transforma en realidad un hecho muy cruel y nos demuestra la degeneración de los seres humanos. Dejando de lado el macabro baile, que demuestra la locura del personaje, creo que me centraré en el silencio de los soldados.



Pocas cosas han cambiado desde la ambientación del cortometraje hasta la realidad. Un soldado vive para obedecer órdenes, si un superior le dice que se tire al suelo se tira, si le pide que dispara… Acabará disparando. Tal como se muestra en el baile, no dejan de ser marionetas que bailan al son del que toca y que afrontan con un mutismo una muerte segura.

¿Cuántos muchachos se han perdido y se pierden en estúpidas guerras que no llevan a nada? Soy la primera que le gusta estudiar épocas de guerra, pero no por ello disfruto de la muerte de personas, vidas que se arrebatan antes de tiempo. Y por desgracia, los soldados siguen cayendo sin importar, quien es el que maneja el hijo o da la simple orden. Espero que hayáis disfrutado y no os hayáis deprimido demasiado. Me gustaría conocer vuestra opinión…


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