lunes, 15 de septiembre de 2014

"A Dos Metros Bajo Tierra" es algo más que simple muerte



¡Vendo series! ¡Vendo series! Este va a ser mi lema a partir de ahora, sobre todo porque aún tengo unos cuantos finales de temporada pendientes y porque se acerca el inicio de todas las series… ¿Y eso que significa? ¡Que no voy a tener tiempo material de verlas todas! Así que, si queréis un buen entretenimiento os las vendo y después me las contáis. Que sepáis que es broma o casi…

NO LEER SI NO HAS VISTO "A DOS METROS BAJO TIERRA" PORQUE CONTIENE SPOLIERS



Hace tiempo empecé a ver “A Dos Metros Bajo Tierra” porque me la habían recomendado y además tenía muy buena pinta. Así que aproveché que tenía algo de tiempo y me hice con ella para ver si realmente era tan buena como todos decían. ¡No se han equivocado! Reconozco que es una serie que tarda en enganchar, que no entiendes desde el principio y aún así te muestra facetas de la vida que muchas otras series no consiguen reflejar.

El argumento llamaba la atención desde el principio porque se centraba en una familia, que tenía una funeraria como negocio familiar y lo mejor de todo es que el padre acababa de morir. ¿Quién nos iba a decir que esa muerte iba a significar tanto para el final? La serie ha sido fantástica, teniendo sus más y sus menos, pero emocionando o dejándonos locos con cada capítulo.

Vamos a centrarnos en el final que es lo importante de esta entrada, sobre todo porque tengo pensado hacer una general de la serie, así que ya la tendréis por aquí rondando en unas cuantas semanas. La primera temporada nos dejaba una muerte y la última como no podía ser de otro modo también.

Quizá sea significativo que ambos se llamarán Nathaniel, incluso que no se conocieran demasiado y que cada uno falleciera en edades tan distintas. “A Dos Metros Bajo tierra” comenzó mostrándonos la devastadora noticia del fallecimiento de un familiar. Quizá hasta ahí podría ser normal, pero se vuelve más emocional al tratarse de una familia que está acostumbrada a tratar con la muerte y termina justo como había empezado.



La muerte de Nate marca un antes y un después en la vida de todos los personajes de la serie. Padre e hijo consiguen remover los cimientos de una familia acostumbrada a dar malas noticias, pero que se encuentra destrozada cuando un ser querido se pierde y nos muestra el dolor que no vemos en muchos de sus clientes. Dos muertes muy diferentes, pero donde se comparte un mismo dolor y que nos muestra el poder de la superación.

Me quedé de piedra cuando Nate murió unos capítulos antes del final, dejando a Brenda embarazada de su hija y a toda su familia totalmente destrozada. ¿Quién iba a decir que moriría en el último instante? Y a partir de ahí, vemos una caída en picado no solo de Ruth que se culpa por no haber estado, sino de Claire que se refugia en las drogas o incluso de David que interioriza sus propios miedos.

La muerte afecta a todos por igual, creando una mayor virulencia en aquellos que realmente amaron a Nate y llegando al extremo en el que Brenda tiene que separarse de Maya para descubrir cómo ser una buena madre para ella. Capítulos llenos de sentimiento, drama y sobre todo mucho realismo.

Si algo caracteriza a la muerte es el dolor que deja tras de sí, el sentimiento de pérdida, de soledad que se experimenta y que es necesario para más adelante recuperarse y seguir adelante. Cada personaje nos demuestra cómo avanza, cómo deja todo el dolor atrás e intenta reconstruir su vida otra vez.

No he visto un final mejor en muchísimos años. La decisión de Claire de marcharse es el detonante, pero creo que fue todo un acierto por parte de los guionistas subirla en ese coche, dejarle poner ese último disco y que ella misma nos fuera contando qué pasó con todos ellos.



La vida es una carretera en línea recta, que puede ser más larga o más corta, dependiendo muchos veces de nuestras decisiones. Pero esa vía tiene un final, uno al que llegamos todos tengamos la edad que tengamos y pase lo que pase. Es impresionante descubrir qué ha pasado con retazos de imágenes, pero sobre todo centrándose en el tema estrella de la serie y que no es otra que la muerte.

Sí, la muerte de Ruth placenteramente en la cama viendo a Nate, siguiendo con el turno de Keith en un atraco y mientras mostrándonos imágenes de la boda de Claire o el cumpleaños de la pequeña hija de Nate. Y mientras la carretera sigue avanzando dejándonos ver el envejecimiento de los personajes y permitiendo que interioricemos cada momento.

Pronto se acercaba la muerte de David viendo a su adorado Keith, la de Brenda siempre en compañía de su hermano y por último llegamos al protagonista de Claire. Ver una vida pasar, mostrarnos a la última del clan Fisher acostada en su cama, rememorando cada recuerdo y sucumbiendo a su propia muerte. ¿Alguien puede imaginarse un final mejor?


La carretera de la vida se acaba para todos, seamos jóvenes o más viejos, y solo nos queda disfrutar de lo que tenemos por delante. Perfecto final para una serie que consigue marcar al espectador, demostrar un argumento totalmente novedoso incluso años después y que recomiendo a todas las personas que disfrutan de las series. 

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