jueves, 23 de octubre de 2014

Siente el amor con "Oktapodi"



¡Buenas noches! Los jueves se han convertido en la noche del “cortometraje”, donde los más pequeños y los más grandes pueden echarse unas buenas risas. Quizá debería haberme dedicado a la animación, pero las letras se colaron en mi corazón y me contento con traeros algunos cortos que espero que no conozcáis. Esta noche le toca a “Oktapodi”...

El Gobelins L'École de L' Image o Gobelins es una escuela de comunicación audiovisual que fue fundada en el año 1975, consiguiendo una reputación internacional con rapidez debido a la cantidad de buenos animadores que salieron de ella y que trabajaron en grandes estudios como Pixar, Dreamworks  o la propia Warner Bros.




Los protagonistas de hoy son un grupo de estudiantes, que crearon este cortometraje como proyecto para graduarse y que acabó consiguiendo colarse en el corazón de muchos espectadores. Sus nombres son François-Xavier Chanioux, Julien Bocabeille, Thierry Marchand, Olivier Delabarre, Emud Mokhberi y Quentin Marmier.

Un proyecto escolar que acabó convirtiéndose en todo un éxito, no solo por su sencillez sino por su historia conmovedora, donde la música corría a cargo de Kenny Wood. No siempre las grandes compañías consiguen hacerse un hueco entre los grandes premios.

“Oktapodi” es un cortometraje que se estrenó en el año 2007, siendo un proyecto de varios alumnos del Gobelins L'Ecole de L'Image y que cuenta la historia de dos pulpos enamorados que tienen que enfrentarse al peor reto: la separación.

A pesar de ser un “corto” casero, no avalado por una gran compañía como puede ser Pixar o Disney, consiguió maravillar a todos los espectadores y colarse dentro de los premios Oscar. Compitió en el año 2008 en la categoría de “Mejor Cortometraje Animado” aunque finalmente no se alzaría con el Oscar.



Y aquí viene mi opinión personal... Poco se puede reflexionar sobre este tipo de cortometraje, realmente es un trabajo que solo busca hacer sonreír a la otra persona y lo consigue con creces al menos en mi caso. En el fondo, eso es lo que más hace falta en tiempos donde las cosas no están demasiado bien o simplemente estamos estancados en algo que no tiene por el momento salida.

Y aun así, dentro de esas risas que te hacen rememorar momentos felices también podemos encontrar una historia, una moraleja que es mucho más importante. El poder del amor es lo que nos mueve a todos. Querer a la otra persona significa arriesgarte, dar todo por ella y rescatarla tantas veces como se pueda del abismo.

Pero también aprendemos que una relación es de dos, que ambos tienen que poner de su parte y que si la situación fuera al contrario también se tendría el mismo apoyo. ¿Quién no busca justamente eso? Libros, cine, televisión y la propia vida real nos lo recuerdan día a día.

No he podido evitar recordar al pulpo “Paul”, aquel que se encargaba de decidir quién ganaba en el fútbol y me he preguntado si él también tendría una pareja que dejar atrás. Qué cosas me vienen a la cabeza... ¿verdad? ¿Y vosotros? ¿Qué os despierta este “Oktapodi”?


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