lunes, 29 de febrero de 2016

Abriendo nuevos horizontes con "Mad Men"



¡Se acabó! Otra temporada más que termina para mí pero la serie aún continúa y cada día estoy más interesada en saber qué pasa. ¿Cuál puede ser? ¿The Walking Dead, Juego de Tronos, Vikings o quizá alguna nueva? No, es una que ya no está en antena pero que una servidora tardó en empezar a verla... ¡Vamos con la crítica! 

¡CUIDADO QUE CONTIENE SPOLIERS!




"Mad Men" vuelve a sorprenderme con su capítulo final y lo más sorprendente con su temporada entera. La segunda temporada fue más bien confusa, pero esta ha recuperado mucha intriga y se ha visto influenciada, no solo por la publicidad sino también por la vida personal de cada uno.

Era un hecho que la relación entre Sterling y Draper se había roto. No parecía que la cosa fuera a mejorar entre ambos, mucho menos después de ser comprados por otra empresa y de tener a un montón de inglesitos caminando por sus pasillos. No, las cosas por la agencia ya no son lo que solían ser...

Todo esto se ha unido en contra de cada uno de los protagonistas, poniéndoles en muchos casos al borde de los nervios, aceptando acuerdos que nunca hubieran contemplado o simplemente enfrentándose a retos que creen que no pueden superar. ¿Increíble? De eso nada, esto es "Mad Men".



Don parece no haber escarmentado después de que su mujer le pillara en sus escarceos amorosos y hay que tener valor para liarse con la profesora de su hija. Pero Betty no se ha quedado atrás. Después del desliz de la segunda temporada, se ve que en esta ha encontrado al hombre ideal y político nada menos. Alguien debería decirle que no son de fiar.

La relación de Betty y Don ha ido enfriándose capítulo a capítulo. A pesar de que han intentado permanecer unidos por sus hijos, ella por fin ha dado el paso de romper la relación después de enterarse... ¡Sorpresa, sorpresa! Que Don no es quien dice ser. Derrumbado el castillo de naipes, solo le queda pedir el divorcio, algo que él no está dispuesto a darle tan fácilmente.

En cierta forma, sé que Betty debería darme más pena que Don porque ha tenido una cornamenta mayor. Pero aún, no puedo evitar sentir lástima por Draper porque a pesar de todo, le ha dado cualquier cosa que ella ha pedido y más allá de su relación marital... Esto supone la pérdida de sus hijos en cierto sentido.



En cuanto al trabajo, creo que no voy a meterme en líos de cuentas y en quién trabaja más en esa oficina. ¿Alguno trabaja realmente? No, fuera bromas. Todos han hecho un gran trabajo pero el tiempo apremia. Solo los mejores pueden irse a la agencia que Don, Sterling y Cooper pretenden formar. ¡Sí, sí y sí! Van a empezar de cero y aunque me apena dejar a algunos atrás... Otros se lo han merecido desde el minuto uno.

La ausencia que más he sentido ha sido la de Joan, que dejaba el trabajo justo cuando su marido le decía que no podía ser cirujano y su poderosa presencia se ha echado en falta desde la mitad de la temporada. Pero como el ave fénix ha renacido para organizar el trabajo de los demás e incluirse dentro de la nueva agencia de publicidad.

Hay dos hechos que me han llamado la atención en esta temporada y que creo son importantes. Por una parte, esa escena en la que se destroza el pie de uno de los directivos ingleses y esa explosión de sangre en la oficina... ¡Escalofriante! Por otro lado, hemos vivido la muerte de Kennedy a través de los ojos de todos nuestros protagonistas y para mí eso es importante. Porque fue un acontecimiento que conmocionó al país e incluso podría decirse que al mundo.

La tercera temporada de Mad Men cierra con más interés que la anterior y parece que comienza a perfilarse como la serie que me imaginaba. No negaré que estoy deseando empezar la cuarta (posiblemente en breve) y sin duda os dejaré mi impresión sobre ella aunque ya me he comido algún spolier.


VALORACIÓN DEL RINCÓN DESASTRE


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